
Volverás a caminar, hermano,
y todos tus pasos, llevarán mi tierra
en la suela de tus zandalias improvizadas,
las que fabricaste con botellas descartables
y los pasadores viejos que tiré.
Y todos tus pasos, firmes,
cual elefantes de tu basta sabana africana,
llevarán mi voz de esperanza
en el polvo que levanta tu andar.
Y todos tus pasos, tercos,
dibujan a manera de caricatura
la poca voluntad de equidad
que le queda a esa especie
llamada humanidad.
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